MARTIN. Al llegar al departamento de Elise, nuestras bocas no se separan en ningún momento mientras caminamos al sofá, ahí me siento con ella sobre mi, comienza a rotar las caderas creando una deliciosa fricción que me hace gruñir. Le aprieto los glúteos y la presiono más en mi entrepierna, succióno sus labios, se remueve más y me avisa que esta por tener un orgasmo, no la detengo ya que quiero que quede satisfecha, por eso en unos segundos más, se estremece y cae sobre mí. —¿Te gustó? — indago y la siento asentir —Ahora, tu turno — me pone de pie y me insta a sacarme el pantalón con el bóxer, me sonríe mientras me mira y me toca con su vista fija en mis expresiones. Muerdo mi labio inferior, aprieto los puños, y me pongo rígido de lo delicioso que es esto, cierro los ojos pero Elis

