ELISE —No creo lo que me cuentas — — Yo tampoco lo creo, y que lo viví —me siento en el sofá frente a el —Mi virgensito atrevido —aplaude —Debemos darle un premio —ruedo los ojos — Déjate de idiotadas y ayúdame — ruego —¿A qué? —cuestiona sentándose a mi lado —Solo pienso en quitarle la ropa ahora, en estar sobre él y hacerle muchas cosas — ríe — Pues él también ha de estar pensando en eso. Con un beso casi llega a tus tetas, imagínate, si le das cavida a más — sonrío Sonrío por que el beso llega a mi mente, porque no he dejado de pensar en eso estos dos días, porque quiero más de eso, mucho más y porque Martin invade mi mente a cada momento. — Ya tienes esa cara de estúpida de nuevo —miro mal a Thiago —No empieces — le reclamo —No te veía así, desde que creías que l

