CAPITULO 6

1669 Palabras
Mientras yo conducía ella iba en silencio observando por la ventana, no sé que es lo que había en su cabeza y no me atrevi a preguntar pero el ambiente comenzaba a tornarse incómodo. — Llegamos — dijo mientras frotaba sus manos una contra otra, Moana parecía nerviosa, me detuve frente a una mansión de una de las zonas exclusivas del país, baje del auto y en seguida se acerca un hombre para llevarse mi auto, Moana respiro profundo y luego me miró y dibujo una extensa sonrisa sobre sus labios, le correspondí a su sonrisa y nos adentramos. En un principio me imaginé que la fiesta era algo casual, en un antro con alcohol y ese tipo de cosas pero que equivocado estaba, llegaba todo tipo de personas, hombres y mujeres, ancianos y jóvenes, todos vistiendo con elegancia y alcurnia. — ¿Puedo tomarte del brazo? — pregunta Moana con voz suave, dulce y un tanto tímida. — Sería un honor — respondo confundido por su actitud de dama refinada, hasta sus pasos eran diferentes. Mientras más nos adentramos más elegancia había, los hombres hablaban unos con otros mientras degustaban de una burbujeante copa de champagne, las mujeres con una sonrisa perfecta y con vestidos que cuestan una fortuna. — Alí — escucho a mis espaldas una voz ronca, Moana apretó su agarre en mi brazo, se puso tan nerviosa que pude percibir su respiración acelerada, al ver su reacción poco a poco giro para encontrarme con la sonrisa burlesca de un hombre joven, no mayor a 30 años, cabello color n***o, ojos verdes, piel blanca, cuerpo delgado y bien trabajado, vestía de traje completo color n***o, lucía arrogante y mal educado, su mirada burlesca sonrojaba a Moana — había jurado que lo de tu admirador era solo invento tuyo — asegura el sujeto arrogante mientras me mira de arriba abajo y asienta con la cabeza. — Debo admitir que no está tan mal — su ofensa me dió en el ego, sonreí forzadamente, Moana parecía en trance ni siquiera parpadeaba, era el momento de defender mi orgullo. — lastima que no pueda decir lo mismo — musito con la mirada fija a sus ojos y con una sonrisa despectiva, el sujeto frunció el ceño. — Es una chica interesante lastima que se dejó perder el interés tan rápidamente — se mofa el sujeto mientras toma de su copa de vino, Moana parecía temblar, sus mejillas se tornaron a un color rojizo y no estoy seguro si de rabia o de vergüenza. — Eres un... — gruñe Moana pero es interrumpida por el idiota arrogante que tenemos en frente. — tranquila Alí, no saques tu lado tóxico puedes hacer que tú admirador se arrepienta... Por cierto ¿Cuánto tiempo llevan de conocerse? — unos días — — meses — respondemos juntos al mismo tiempo, por alguna razón Moana quería hacer parecer algo que no era, estaba comprendiendo que estaba siendo utilizado, el idiota sonrío fuertemente llamando la atención de todos mientras Moana lucía más nerviosa que nunca. — Días, meses o años no cambian en nada el hecho de mi interés hacia ella ¡Por Dios! ¡Mírala! — sujeto su mano y le doy una vuelta, Moana adorno su mejilla con los olluelos por causa de una tierna sonrisa. — Es una mujer muy interesante, hermosa, con gustos y una ideología que me provoca curiosidad por conocerla más. — El sujeto se puso rojo, nos quería fulminar con la mirada, y fue entonces que estaba entendiendo la situación en la que está niña me acaba de meter. — Vamos — gruñe el idiota y jala de la mano de Moana, él estaba ardiendo de celos. — Ella viene conmigo — respondo con toda tranquilidad, ambos esperamos la reacción de ella quien parecía estupefacta. — Lo siento Jerry, vengo acompañada — responde por fin para sujetar mi brazo, nos dimos media vuelta y caminamos hacia una de las mesas, Jerry quedó con la boca abierta como idiota, para poner un poco más de sabor gire un poco mi cabeza y le sonríe triunfante. — Debiste decirme que hoy sería tu objeto — le reclamo a Moana quien agacha la mirada avergonzada. — Lo siento... Es que. — titubea con voz apenas audible. — ya, suficiente de hoy en adelante tienes que decirme tus planes conmigo ok, odio ser utilizado — ella sonrío y nos tomamos una copa de vino, hablamos sobre películas y en verdad que es una chica ruda, ama las películas de terror mientras que yo prefiero las de acción, coincidimos en unas de comedia la cual nos hizo sonreír a carcajadas, la sonrisa de Moana es escandalosa a la misma vez que contagiosa. Admito que es una pequeña niña loca, me hace sonreír y logra sacarme del mundo que me atormenta, Jerry nos observaba a lo lejos con discreción pero lograba sentir su mirada sobre nosotros, los celos lo estaban volviendo loco. — Es un placer tenerlos a todos aquí, está reunión es con el objetivo de anunciar el compromisos de Jerry con Esme— habla con voz fuerte un hombre mayor, sus cabellos pintaban de blanco mientras su atuendo era un perfecto y costoso traje de tres piezas color n***o, extendió su mano y Jerry apareció entre los aplausos de los presentes, su rostro forzaba una sonrisa que claramente sus ojos delataban, el hombre mayor le cedió su lugar y él se puso frente a todos. — Estoy profundamente agradecido por acompañarme en este día tan importante, Esme — su sonrisa cada vez era más amarga, ante él se poso una joven rubia de ojos marrones, y con cuerpo de una perfecta diosa, la joven era hermosa, Jerry saco de su saco una pequeña caja de color vino, se puso de rodillas y antes de abrir la boca le dedico una mirada llena de sentimientos a Moana, ella lo miraba con los ojos cristalizados mientras tensaba la mandíbula y retenía la respiración de lo contrario se derrumbaría ante todos, fue ahí donde entendí todo, Moana y Jerry están enamorados pero a él le arreglaron una matrimonio... Idiota parece un hombre fuerte pero solo es un niño mimado e idiota, si mis problemas fueran tan simples como las de él mandarías a todos al diablo, tomo a mi mujer y la llevo a un lugar donde nadie pueda intervenir y con la ayuda de ella volveríamos a levantar un imperio mucho mayor. Moana se puso de pie y se alejo de la vista de Jerry, yo no planee ir tras ella pues este era él mento ideal para que él saliera corriendo detrás de ella pero no lo hizo y siguió con su plan, puso el anillo en el dedo de la chica perfecta que estaba haciendo volar mi imaginación con el vestido rojo y ajustado que traía. ya que Jerry se acobardo era mi momento de ir detrás de mi acompañante pero no iba a dejar pisar mi dignidad, yo no estoy para correr detrás de una mujer y más si apenas la conozco. Después de los aplausos y las felicitaciones decidí retirarme pero en el camino tropecé con Stiven Williams del brazo de victoria, lo último que quería era verla de nuevo, de solo recordar sus labios siento ganas de vomitar, su sonrisa y mirada lasciva me provocaba una aversión terrible, trate de ignorarla mientras saludé al imbécil de Stiven, a ella simplemente le sonreí y luego seguí caminando. En mi estómago había aparecido un nudo, cómo si hubiera visto lo más repugnante que pueda existir, necesitaba sacarlo, fui hasta el baño, me recargue en el muro y saque un cigarrillo, lo puse en mis labios y cuando estaba apunto de prenderlo apareció la reina de la noche, la prometida de Jerry, quedé sorprendió al verla, ella estaba igual que yo. — No cerraste la puerta — se escusa sonrojada. — Lo siento— respondo haciendo a un lado mi cigarrillo. — ¿podrías darme uno?— pregunta señalando mi cigarrillo. — necesito distraer mi mente y desaparecer las náuseas. — Ya somos dos — aseguro provocando una sonrisa en su bello rostro. — Tus problemas no son ni la mitad de los míos. — No lo creo — respondo. — Estoy apunto de casarme con el ser más despreciable de la tierra ¿Te parece poco? — gruñe poniendo los ojos en blanco, sin pensar solté una pequeña risa burlesca. — Entonces mi más sentido pésame — respondo para mirar sus hermosos ojos marrones llenos de tentación, mordí mi labio inferior tratando de contener las ganas de poder apoderarme de sus rojos labios. Ella elevó suavemente la comisura de sus labios y con esa sonrisa picara me dió el permiso que necesitaba para poder cumplir mi fantacia, le di la media vuelta y la puse contra la pared, su perfectas curvas hacían volar mi imaginación. Sacie el deseo que me consumía, el fuego en ese encuentro me derretía por dentro, la adrenalina hacia el juego más interesante, divertido y placentero, el cuerpo de Esme temblaba en mis brazos, el placer se desbordaba por todo su cuerpo, la lleve al cielo con el orgasmo tan intenso que le provoque, ambos deseábamos más y era justo lo que estábamos apunto de hacer, la senté sobre el lavabo mientras que ella me dió acceso total para entrar, sonreí antes de apoderarme de sus labios en un beso tan intenso que nos quitaba la respiración, el juego previo nos tenía al borde de la locura. — Dime qué lo deseás — susurro a sus oídos mientras le muerdo el lóbulo. — Entra ya por favor — jadea con voz gutural, la súplica en su voz me prendía más, bese su cuello y estaba apunto de seguir cuando la puerta se abre de golpe, mi corazón acelero aún más sus latidos, acabamos de ser pillados en pleno acto. Esme se puso de pie bajando su vestido rojo, sus mejillas están sonrojadas y tan nerviosa que estaba temblando.
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