Ana no podía dejar de escribir. Estaba feliz, emocionada y expectante de volver a ver a Juan Manuel. Hizo el mejor trabajo de su vida y su jefe la felicitó. El artículo salió en la primera plana y sus repercusiones fueron extraordinarias. Había posicionado a Juan Manuel. Gracias a su excelente crónica, había dejado de ser uno de los candidatos invisibles para convertirse en un potencial electo. Sin embargo, su llamado nunca llegó. Espero pacientemente uno, dos, tres días y nada. Una vez más creyó que había imaginado su conexión. Que no era más que una hábil político que sabía usar sus palabras. Estaba enojada, pero también decepcionada con ella misma, ya que a pesar de su silencio, continuaba deseando volver verlo. Estaba por terminar su jornada laboral cuando volvió a tomar aquell

