Las ironías que ofrece la vida de manera gratuita, hicieron que la noticia del embarazo llegara al mismo tiempo para Rosa que para Clara. Si bien para ambas fue un hecho sorpresivo, no tuvo la misma incidencia en las jóvenes. Clara había pasado el último mes intentando olvidar aquella noche. Aún se sentía culpable, como si ella hubiera hecho algo mal, como si aceptar un beso, una caricia o llevar un vestido demasiado corto, fueran razones que hubieran habilitado a Esteban a continuar. Sus amigas la habían acompañado cada día desde entonces. Aquello había estado mal. Si ella no lo deseaba, no debería haber ocurrido. El hecho de que le hubiera dicho que la encontraba linda, o que Clara hubiera deseado el primer beso, no lo hacían correcto. Si ella no quería que pasara no debió pasar. Y

