CAPÍTULO:EL SABOR DEL ALMA Los pasos del Rey Kael Draven resonaban con fuerza por los pasillos del castillo. No eran pasos apresurados. Tampoco eran solemnes. Eran... distintos. Como si su propio cuerpo supiera que estaba caminando hacia algo más grande que él mismo. Iba acompañado por Roger y Elías, pero ni sus voces ni la conversación lograban alcanzarlo del todo. Había algo en su pecho que rugía. Algo que no encontraba palabras. La había visto. Y no había vuelto a ser el mismo desde entonces. Ella no era como las demás. No era como nadie. Tenía el cabello como fuego líquido, la piel tan blanca que parecía no haber tocado nunca el sol, y unos ojos... unos ojos que lo miraron sin miedo, sin sumisión, sin súplica. Lo miraron como si pudieran ver su alma y sin juzgarlo. Su lobo la h

