Capítulo: El Brindis del Silencio El silencio del salón era más denso que él mismo aire . Habia calma, como si la Luna hubiese decidido contener el mundo por un instante en ese espacio… esperando que se haga justicia. El Rey Kael permanecía de pie, tan imponente, junto a su Reina Aitana, cuya mano seguía atrapada en la suya como el ancla de un barco. Ella no había dicho nada , las palabras querían salir de su boca pero algo la callaba.No era necesario.Su sola presencia, su temblor contenido, la forma en que se aferraba a su propia dignidad… hablaban más que cualquier discurso. Las monjas, sentadas frente a los platos con pan mohoso y el balde de agua sucia, ellas que eran tan cobardes con ellas, hoy no se atrevían a mover un solo músculo. —Quiero que coman. Ahora. —ordenó el Rey—. Qu

