–¿Qué hacemos aquí?– pregunté riendo tapando mi boca para que mis carcajadas de nerviosismo no se escucharan entre la multitud y la música del gimnasio. –Tenía que verte– contestó con su respiración agitada, estuvimos corriendo todo por detrás de la escuela, del otro lado de donde está el baile. Está completamente solo. Estamos abrazados, uno, debido a la adrenalina y temer caer, nos estamos sosteniendo mutuamente y dos, es obvio por qué la cercanía. Dejamos de ver a nuestro alrededor por preocuparnos de que alguien llegue y nos vea, entonces nos giramos al mismo tiempo, cruzando nuestras miradas… todo se volvió real. Nadie más. Sólo él y yo. Sonrió y vi ese brillo en sus ojos, a pesar de la poca iluminación que tenemos al alcance. –En serio no tienes idea de lo hermosa que eres.

