Sentí esas palabras como un golpe directo al pecho. Me giré a verlo con los ojos vidriosos, el nudo en mi garganta incrementando. –No puedo alejarme de ti, Madison. Lo intenté, varias veces, créeme que en un momento lo único que quería era borrar lo que me hacía quedarme despierto por semanas– cruzó sus manos sobre sus piernas flexionadas bajando su cabeza –. Me estoy volviendo loco, Madison, loco por ti. Conectamos nuestras miradas por primera vez. Sentí mi cuerpo temblar, siento que me han girado por mucho tiempo y me queda esa visión borrosa y la sensación de caerme en cualquier momento. –Debo saber lo que piensas, eres lo único que me importa– se movió ligeramente causando un roce entre nuestras manos sobre el pasto. Mi respiración agitada la sentí hasta que quise hablar pero no m

