—La seguridad que tienes en ti mismo me apabulla.— Alan se tocó la barbilla pensando en las palabras de Patricia, no entendía nada. —¿Qué?— Preguntó sacudiendo la cabeza dándole a entender a Patricia su desconcierto. —Que voy a aceptar las condiciones que me dijiste para seguir trabajando contigo.— Acto seguido pensó, que idiota llegas a ser niña, si querías hacer todo lo contrario. —¡Ah vale!, me alegro mucho, mañana está muy atenta a los valores que te pasaré por mail para venderlos en su mejor momento, necesitaremos liquidez para invertir en los nuevos a partir del lunes. Esa, precisamente esa actitud de Alan, comportándose como si ya estuviera seguro que iba a aceptar el trabajo era lo que a ella la mosqueaba y de qué manera, siempre tenía la sensación que él ya sabía las decisione

