Capítulo 28 Astrid seguía negándose con el pasar de los días a interactuar con los que decían ser su familia, su mente aún se mantenía en un profundo abismo del cual parecía no poder salir. Yvette y Bernadette intentaban por todos los medios conseguir la ayuda posible, les dolía ver a la chica en ese estado, encerrada en su cuarto día y noche, era algo desesperante pues estaban acostumbrados a una Astrid alegre, divertida, energética, esa que se levantaba en las mañanas y salía de casa, iba al establo, se montaba sobre Magnus su caballo y cabalgaba por el extenso campo con alegría, ahora solo quedaban recuerdas de esa chica. Maddison aunque no lo expresara sentía un profundo dolor en su corazón, primera

