Capítulo 31 Las semanas iban pasando y el tratamiento de Astrid con el psicólogo estaba dando buenos frutos, poco a poco iban apareciendo imágenes del pasado en su mente, vivencias de su niñez junto a Emmont y Paul, el día en que su padre le regalo a Magnus, y muchas más; parecía ser que estaban apareciendo los recuerdos ocultos más felices. -Debo regresar a Inglaterra – decía un preocupado Bernadette mientras tomaba el té junto a su hermana y su esposa, mirando como Astrid jugaba con una pequeña oveja de la granja de tía Maggie. -¿Ha pasado algo cariño? – le pregunto Yvette. -Las secuelas que dejo la guerra, y debo estar allá, no quiero que Emmont enfrente esto solo, pero tampoco quiero dejar el

