Asfodel salió furiosa de la casa, con lágrimas en los ojos. Iría a ver a Vass. Él tendría una solución. No podía -no quería- casarse con ese hombre. Era viejo, a pesar de lo que dijera su padre. Estaba mal obligar a alguien a casarse contra su voluntad. Una cosa era que los dos estuvieran de acuerdo, pero ella no. Ella amaba a Vass. Si se casaba con Frishillondor, nunca volvería a ver a Vass. Y eso no podía soportarlo. Asfodel corrió por el sendero en lo alto de los árboles. Se balanceaba un poco bajo sus pies, pero el movimiento familiar no parecía tan suave como en el pasado. A la angustiada muchacha le pareció una eternidad hasta que vio el sendero que conducía al lugar donde Vass se alojaba con su primo, Lin. Al llegar, la puerta se abrió y salieron los dos jóvenes. Vass corrió haci

