—En los días antiguos —estaba leyendo Brielle—, cuando los volcanes aún dormían y la tierra era fría... —dijo en voz alta con su dulce voz, tarareando ocasionalmente una melodía élfica que había aprendido en su infancia. La canción que tarareaba era una vieja balada de Talisia sobre los vientos del norte que traían historias de tierras lejanas. Era irónico, pensaba ella con una sonrisa melancólica, que ahora ella misma estuviera viviendo en una de esas tierras lejanas sobre las que cantaba la balada. La habitación había dejado de sentirse tan ajena después de todo. Aunque seguía siendo demasiado calurosa para su gusto élfico, y la decoración en rojos y dorados aún le resultaba abrumadora comparada con los suaves azules y plateados de su hogar, había encontrado cierto confort en el espaci

