Vera regresó corriendo al jardín con pasos apresurados, seguida de cerca por Lord Alderick, quien había aceptado inmediatamente la petición de regresar cuando la doncella le explicó que su reina deseaba hablar con él sobre el regalo que acababa de entregarle. Esto le pareció algo problemático al lord, pero no le quedaba de otra y se fue con ella. El noble lobo se acercó con una expresión que tenía chispas de curiosidad y una ligera aprensión, como si hubiera detectado que algo había cambiado en la atmósfera desde que se había retirado apenas unos minutos antes. Brielle lo miraba de pies a cabeza mientras no dejaba de acariciar al perrito que justo había acabo de llamar “Frosty”. —Hola de nuevo, su majestad. Me informaron que solicitó verme una vez más —dijo Lord Alderick, haciendo una rev

