Brielle se volteó, estudiando su expresión con atención. Había algo diferente en la manera en que había hecho la petición, algo menos demandante y más... vulnerable. —¿Por qué? —preguntó Brielle, aunque ya estaba asumiendo las razones, y que posiblemente tenían que ver con dedos de los pies. —Porque... —Sadrac buscó una excusa que no revelara demasiado sobre sus verdaderas motivaciones— necesito estar seguro de que mi pierna se mantiene estable durante la noche. Si hay algún problema, si las venas negras regresan o si la hinchazón empeora, necesito que estés aquí para tratarla de inmediato. Es una precaución médica práctica —dijo, mientras se acomodaba en la cama. Era una excusa transparente, y ambos lo sabían. Pero había algo en la manera en que la había formulado que sugería que había

