CHAPTER SEVEN

2222 Palabras
Marcus White Mariana no probó bocado en la noche, la mayoría de la noche se mantuvo en vela, asumo que conciliaba el sueño o aparentaba estar dormida era cuento yo salía de la habitación, en efecto mi departamento es bastante amplio pero como nunca me he planteado la idea de vivir con alguien o de tener pareja, sólo tiene un dormitorio y que yo me ofrecí a cuidar de ella no podía permitir que durmiera en la sala, puede que yo sea un imbécil que no se relaciona con nadie pero mi difunta madre me enseño que a una mujer se la respeta...  - No vas a desayunar - digo cuando la veo sentarse en frente de mi sin un plato de comida - ¿Sólo hiciste desayuno para mí? - pregunto y ella asiente - Tienes que comer algo. - Lo sé, pero no me apetece ingerir algo ahora - comenta desviando la mirada. - Anoche tampoco comiste. ¡Dios! Es que ni siquiera dormiste - enuncio contrariado.  - Sí dormí... - murmura agachando la cabeza. - Claro que no, ¿Enserio crees que soy estúpido? - cuestiono impulsándome hacia delante con las manos. - Eso no es lo que dije.  - Se te va bien eso de mentirle a la gente ¿No? - pregunto con ironía. - Marcus tu no sabes nada de mi vida, no me conoces - dice cruzándose de brazos. - En ese caso déjame conocerte - pido mientras llevo a mi boca un poco del café que ella preparó - Lo que sé de ti Marian, es que eres victima de maltrato físico y verbal...  - Sí y eso es lo único que sabrás de mí - demanda poniéndose de pie, posteriormente caminando hacia mi cuarto - Le diré a Carter que nos pongamos de acuerdo para realizar el trabajo... - ¿Quiere decir que ya te vas? - interrogo en cuanto llego  hasta donde ella se encuentra - ¿A dónde piensas ir?  - A mi casa - dice como si fuese lo más normal del planeta - Mira sé lo que presenciaste ayer por la noche pero lo mejor hubiese sido que no te entrometieras - dice con tono reprobatorio. - ¿Qué no entrometiera dices? ¿Entonces simplemente debí irte y dejarte sola?  - Tampoco es que me hubiese pasado algo terrible si te ibas y me dejabas ahí - suspira pasándose un mechón de cabello por detrás de la oreja - Además por Dios con quien estaba es mi padre. - ¿Cómo puedes llamar padre a ese hombre? - pregunto entre dientes - Comienzo a creer que las marcas que tienes en el cuerpo no son solo provocadas por lo imbéciles del instituto - doy a conocer mirándola fijamente. - ¿No pensarás que mi padre...? - asiento sin dejarla terminar - Estas loco, entiendo que no sepas a fondo que es tener una familia, pero el que hayas visto eso ayer no quiere decir que haya pasado antes.  - Nunca insinué ni dije que creo eso - ella me mira avergonzada y yo solo respiro hondo - ¿Cuántas veces tu padre te ha lastimado? - pregunto cerrando con fuerza los ojos.  - Marcus, yo ni he dicho que mi padre me haya golpeado antes. Son ideas tuyas - dice y entonces empiezo a asentir repetidas veces. - De acuerdo si lo que dices es verdad. Desnúdate - demando con seriedad, pero ella ríe.  - ¿Eso broma cierto? - cuestiona riéndose, pero luego de ver que yo no la acompaño se detiene de golpe - No es broma, no pienso hacer lo que pides - contradice inflando los cachetes. - Si no lo haces tu, lo haré yo - digo sonriendo perversamente.  - Marcus, de verdad estas demente si crees que me desnudaré delante de ti. Menos aún no entiendo por que te importa que pase conmigo. Tu mismo lo dijiste no quieres, ni te interesas por nadie, todos somos unos aprovechadores - dice recordando mis palabras. - Muy bien, la princesa no quiere cooperar, lo haremos por las malas - digo colocándome detrás de ella, para después alzarla en peso y llevarla de regreso a mi recamara - Ahora quítate la ropa.  - Marcus... - susurra con las mejillas sonrojadas.  - No te haré daño, ni te tocaré. Sólo quiero cerciorarme de algo - informo para tranquilizarla.  - Pero yo... - sin perder más tiempo bajo la cremallera de su vestido haciendo que este caiga al suelo. Rápidamente mi vista empieza a detallar cada centímetro de su cuerpo encontrándome con algunos hematomas en sus hombros, espalda, cintura, abdomen y clavícula. Al tratar de tocar su piel ella se aleja y se viste, sin embargo su mirada esta fija en el piso - Te pedí que no lo hicieras - murmura acompañado de lo que parece un sollozo. - ¿Mariana? Hey, ¿Te encuentras bien? - pregunto tratando de acercarme pero ella sigue huyendo de mí - ¿Quieres dejar de hacer eso?  - ¿Ya fue suficiente no crees? Deja que me vaya y no te metas más en mi vida - dice mientras trata de subir la cremallera de su ropa, sólo en ese momento es cuando me permite ayudarle pero dura unos pocos segundos.  - ¿Te llevo a algún lugar? - ofrezco a lo que ella niega - Mariana... - Por favor. Ya no te involucres más conmigo, que pasa si soy como tú dices que pasa si solo quiero aprovecharme de ti.  - Lamento haberme referido a ti de esa manera, ¿De acuerdo? Ahora deja que te lleve a casa - digo con una sonrisa. - ¡No! Por Dios no Marcus, no. Es más todo lo que sabemos el uno del otro tenemos que olvidarlo - comenta sin dejar de llorar.  - ¿Por qué ahora te comportas así? Creí que al principio querías que fuéramos amigos - digo sin ganas - ¿Qué ha cambiado ahora?  - ¿Qué ha cambiado ahora? Han cambiado muchas cosas Marcus - dice con desacuerdo - Tú haz entrado de lleno en mi vida, ni mis amigos están enterados de todo lo que tu sabes en tal sólo un día - chilla limpiándose las lagrimas que resbalan por su mejillas.  - Marian...  - ¡Marian nada! - exclama alterada - Por favor, olvídate de lo que sabes - solicita en tono seco. - Claro es que cada vez que te vea debo hacer como si no supiera que eres victima de maltrato en el instituto, debo también fingir que no sé que tu padre es un hijo de puta que te golpea cuando se le viene en gana - entono con sarcasmo. - No vuelvas a referirte así a él y no me golpea cuando quiere - dice dejando de mirarme - Sólo lo haces cuando esta alcoholizado, no es siempre... - murmura por lo bajo.  - ¿Por qué lo defiendes? Entiendo que como todo padre debe regañar y corregir a sus hijos, él también pero no de la manera en que lo hace, eso Mariana es considerado maltrato intrafamiliar. - ... Mariana Ricci  Digamos que por una parte es bueno ser persistentes, pero cuando una persona dice no es no o al menos eso es lo que pienso. Marcus cruzó la línea con sus actos, habían cosas que quería mantener oculto de todos, incluso de mi madre. Ella es feliz y cree que yo también no puedo dañarla diciéndole cosas sin importancia, es decir que más da un nuevo golpe o uno menos, ya estoy acostumbrada. - Quieres regresar al mundo Marian... - He dicho que para ti, soy Mariana - regaño con voz áspera causada por el llanto.  - ¿Hasta cuándo vas a seguir fingiendo que nada de esto te afecta? - pregunta y sé que esta molesto - No comprendo como tú madre no ve lo que pasa en su propia casa.  - No te atrevas a culpar a mí madre de algo - amenazo con tanta firmeza que ni yo misma me reconozco - Te lo repito, Marcus, métete en tus asuntos - manifiesto frunciendo el ceño.  - Entiende que no puedo saber que pasas por todo esto y no hacer nada - levanta la voz.  - Es que no te estoy pidiendo que hagas nada - reprocho de la misma manera que él - Es sencillo, sólo olvídate de lo que hoy te enteraste.  - ¿Quieres que haga eso? - cuestiona confundido.  - Sí, deberías seguir pensando que soy la niña ingenua y tonta que hizo el inútil intento de ayudarte en tú primer día de clase para que no fueras un marginado más - contesto segura de lo que diga.  - Yo nunca... - lo interrumpo.  - Sé que lo pensaste Marcus, no es la primera vez - le hago saber - Como decía, no dirás nada y yo no me acercaré para nada a ti.  - ¿Qué hay del trabajo? - pregunta tratando de controlarse, sé que esta muy enfadado, sé que no quiere nada de lo que digo.  - Hablaré con Carter, no creo que sea necesario reunirnos, tal vez sólo...  - ¿Tal vez, qué? - cuestiona recortando el espacio entre ambos - El trabajo es grupal, Marian.  - Claro, es lo que tú dices, pero podría averiguar si cada uno puede hacer su investigación por separado y...  - Calla, ¿Si? ¿Estás poniendo excusas para no tener que verte conmigo? - interroga arrugando el entre ceño. aunque no lo quiera admitir, ahora mismo él luce peligroso.  - Por qué crees que eres tan importante - contraataco con otra pregunta - Solo lo estoy sugiriendo para mayor comodidad de los tres.  - Si es el caso, entonces deberíamos reunirnos en mí casa en dos días - ofrece con una sonrisa descarada.  - No creo que...  - ¿Por qué no? ¿Tienes miedo? ¿O es por Carter? - interroga tan cerca que tengo que extender lo brazos para detenerlo.  - No imbécil, no te tengo miedo. Puede que a ti no te moleste que nos reunamos pero estoy pensando en como tomará Carter esto - aclaro, retiro mis brazos y los cruzo.  - Entonces. ¿Él te...? - su pregunta queda en el aire y sus facciones se endurecen.  - Creo que te estas equivocando, Carter, es mi amigo. ¿Entiendes? - asiente repetidas veces, pero su mente parece estar en otro lado.  ¿Por qué se supone que estoy dándole explicaciones? No debería importarme lo que piense.  'Pero lo hace, te importa lo que él piense de ti'  - Tienes razón, sería mejor que hiciéramos el trabajo cada quien por su lado - concuerda en voz baja, camina fuera de habitación. Lo sigo - Puedes irte - requiere abriéndome la puerta de su departamento.  - ¿Qué? - sin poder evitarlo una punzada de vergüenza y humillación se abre camino por mi cuerpo.  - ¿No querías irte? - pregunta con urgencia, quiere me vaya ya - Llevas repitiéndolo mucho. Así que vete.  - Pero tú... 'Basta, Mariana, deja de humillarte más. Sólo déjalo por la paz'  - De acuerdo - digo  con tono neutral - Me iré, no te preocupes.  - Gracias -murmura por lo bajo, él esta ¿Avergonzado? No claro que no, quiere que te largues de una vez.  Vuelvo a la habitación de Marcus, busco con la mirada algún indicio de que olvido algo, no quiero tener ninguna razón para verlo. Entonces recuerdo que no he traído nada conmigo.  Mi vista se posa por última vez en la habitación, en el cocina, en el comedor. No volveré aquí.  A mi mente vuelven los cortos recuerdos de él cuidándome por la noche y defendiéndome de mi padre. Del momento en que me sentí protegida, a salvo.  - ¿Marian...? - su voz y tacto me sacan del repentino trance en que me encontraba.  - Ya me voy - susurro separándome - Lamento demorar. Sé que quieres que me vaya, creí que dejaba algo.  - Yo no, por qué...  - Cuando tengas la investigación hecha deberías decirnos para así coordinar que diremos cada uno - interrumpo dándole la espalda, caminando a la salida - No, escúchame - toma mi brazo, justo donde tengo el golpe, duele.  - Auch. Basta, Marcus. ¿Qué no ves que me...? - mi pregunta se queda en aire al verlo sonreír.  - ¿Vas oírme o vas huir nuevamente? - pregunta con ilusión en sus ojos.  - Creo, que... Prefiero huir, gracias - respondo esquivando su vista - ¿Recuerdas, lo que te dije? - asiente. - No te preocupes, nadie sabrá que cuide de ti o que nos conocemos - el tono agridulce que utiliza no me pasa por alto - Es más, creo que nadie nunca imaginará que estuviste aquí.  - Gracias... Salí de ese edificio afectada, de alguna manera me había hecho una maldita película en la cabeza. Pase tanto tiempo pensando en tonterías, que ni siquiera note cuando llegue a casa. Como era costumbre no había nadie en casa, sin quitarme la ropa me metí en la ducha. Puede que para muchas personas simplemente en absurdo, pero no creo que en esta vida llegue a encontrar aquella persona que logre sacarme de este intento de vida. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR