Comienza una balacera en segundos, y más hombres empiezan a salir de adentro de la casa. Yo me muevo para avanzar y entrar, pero una mano en mi antebrazo me detiene. —Espera —manda Gaby. Me hace seña para que mire hacia adelante, y se produce una explosión a un lado de la casa—. Esperemos unos segundos más, y entramos por donde se produjo esa explosión —me avisa, y asiento. Esos segundos que esperamos se me hicieron eternos, pero al final ya estamos en camino hacia la casa; vamos los tres, con dos oficiales más cubriéndonos las espaldas. Llegamos a la puerta e Ian se apresura a entrar apuntado, luego nos hace seña para que lo sigamos y así hacemos. Aparecen hombres de vez en cuando en la oscuridad, a medida que nos vamos adentrando. Empezamos a derribar puertas, buscándola, mientra

