CAPITULO 45 —Abby, despierta, muñeca. Bienvenida a Italia. Italia. Me despierta con el mayor del tacto, con fragilidad, es gentil en su hablar. Doy mi primer soplo del día y ya me he debilitado al escucharle llamarme muñeca. Tengo que fingir que no toca mi fibra sensible cada vez que me llama por apodos cariñosos. Hasta “fiera” se ha convertido en algo especial. Abro mis ojos para ver el amanecer del país que me da un caluroso saludo no verbal, me froto los párpados con la luz entrando por las ventanas. Sonrío al ver el tan incomparable ambiente que nos espera fuera del avión. Sospecho que el cielo adornado de bellezas es un abrebocas de la hermosura natural en la que estamos. —Oliver —musito somnolienta, frotando mis ojos para poder verlo con más claridad—. Hola, buenos días. ¿Ya lle

