Si yo creía que los días iban a mejorar, estaba muy equivocada. Los días son muy raros porque a la mañana siguiente parece que todo está muy bien y que Alex tomó mil tranquilizantes, también vamos a comer como una pareja normal, lo único malo es cuando le menciono que el jueves no lo podré ver porque tengo una entrevista de trabajo. —...te lo había contado desde la semana pasada —le recuerdo. Aunque parece otra vida. —Ah, cierto. Pero no irás —y bebe de su copa de vino. —Tengo que trabajar, Alex. Yo no soy rica. —Lo sé, pero me tienes a mí y no tienes que preocuparte por el dinero —me toma la mano por encima de la mesa y la acaricia—. Te daré todo el dinero que me pidas y cubriré tu parte de tu renta. —Alex… me gusta trabajar. No quiero tu dinero. —Y yo no quiero que los hombre

