—No te veo en tres semanas y cuando apareces luces como una estrella de Hollywood —dice April, un par de metros más allá de mí. Sonrío y me doy una vuelta para lucir mi atuendo, aunque sólo es una fachada—. ¿Y qué son esos lentes de sol? — ¿Qué tienen? Soy lindos. Y ayudan a ocultar mi mirada. April niega con la cabeza, pero tampoco me critica por más tiempo. Saluda a Alex y a Dave sólo con un movimiento de la cabeza. Nuestro vuelo está a unos minutos de despegar, así que Alex y Dave se ponen de pie y toman sus pequeños equipajes. — ¿Cómo hiciste para venir si hoy tienes función? —le pregunta Dave a April. —Tuve que llorarle a Chris, mi director —explica ella de forma dramática—, en serio creí que no me daría permiso, pero me comprometí a ensayar con mi suplente toda la semana

