—Escúchame; respira, luego mírate al espejo y repite: yo puedo con esto y más. —Yo puedo con esto y más —escucho a April repetir al teléfono. Sonrío. —Ahora voy a colgar el teléfono para que puedas terminar de vestirte, pero te veré dentro en un rato. Todo va a salir bien, te quiero. —Yo a ti. Gracias. Cuelgo la llamada antes de que se arrepienta y guardo el teléfono ante la curiosa mirada de Alex. —April está algo nerviosa —le cuento y me tomo de su brazo—. Es raro que ella esté nerviosa, normalmente siempre tiene todo bajo control, pero esta es su primera obra real y tiene un gran peso en ella. ¿Te conté que ayer no me dejó dormir toda la noche para que le ayudara a repetir todos sus diálogos? —Mientras no te duermas en la función —bromea. — ¡Oye! —le doy un golpecito e

