Después de un largo y reconfortante masaje facial, April y yo salimos del establecimiento cogidas del brazo y riendo como tontas. Es una suerte que el día de nuestro mutuo cumpleaños haya caído en sábado cuando ella no tiene trabajo y yo he cambiado mi turno en la cafetería. —Entonces ¿Vamos a comer sushi o vemos la película primero? —Comemos —responde April con decisión—. Si vamos al cine antes sólo nos llenaremos de palomitas. —April, hoy es nuestro cumpleaños… hay que comer hasta vomitar. —Qué asco. ¿Recuerdas cuando cumplimos seis? Esa vez sí vomitamos por tantos dulces que comimos. Nos reímos muy fuerte y las personas que caminan a nuestro lado por el centro comercial nos miran con reproche. Seguimos caminado tomadas del brazo y encontramos nuestro restaurante favorito de s

