Tess miró las joyas en manos de su nuevo dueño con un poco de pesar. Se sentía bien llevar encima algo tan costoso, pero no las volvería a ver, y el vestido que llevaba puesto jamás lo volvería a usar, pues, ¿cuándo? ¿Dónde? ¿En las presentaciones de la escuela de sus hijos? Miró en derredor y vio a Heather, su vieja amiga Samantha, hablar encantada con Raphael y sonreír como nunca lo había hecho, o al menos, como nunca la había visto. Ella podía ser Heather en cuerpo, pero sus sonrisas, su mirada brillante, y muchas de sus expresiones aún eran de Sam. Sonrió feliz por ella, y por una vez, casi que envidiándola. — ¿Dónde se conocieron? –Escuchó que alguien preguntaba. Se giró a mirar, y se encontró con un hombre de tez blanca y cabellos renegridos. Los ojos azules parecían penetrarla co

