—Está bien, entonces primero los Alpes Suizos –dijo Heather apuntando en una pequeña libreta el itinerario. Raphael había decidido tomarse dos semanas de tiempo fuera del trabajo. Estaban sentados en la sala acristalada, ella con la libreta en la mano sentada en un cómodo sofá, él con la cabeza apoyada en su regazo y sosteniendo un iPad, mientras navegaba en internet y buscaba los sitios que ambos iban sugiriendo. —Nunca he ido a los Alpes suizos. —Yo sí que menos… al menos que yo recuerde –se apresuró en corregir ella, y Raphael sólo sonrió. —Tenemos que ir a Venecia, mira –dijo él señalándole las fotografías de las góndolas—. Dicen que huele a alcantarilla, pero no podemos dejar de ir—. Ella se echó a reír. —Las Vegas. ¿Has ido? —Sí, he ido. —Ah… —Pero volveré a ir por ti. —Grac

