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1493 Palabras

— ¿Cuánto… cuánto quieres? —Ah, ya vas entendiendo. Por ahora, sólo necesito diez de los grandes. — ¿Diez… de los grandes? —Diez mil, bonita. No soy pretencioso. Nunca he trabajado, ya sabes, y por el tiempo que estuve fuera, en el hospital, perdí unos cuantos clientes… — ¿Clientes? –repitió ella—. Pero… ¿no que no trabajas? –él se echó a reír. —Consumías drogas. ¿De dónde crees que la obtenías? Ella le echó una mirada significativa, y él asintió. Así que él era su camello. No sólo su amante, que la compartía con otros dos hombres al mismo tiempo, sino que le daba o vendía drogas y ahora la chantajeaba para sacarle dinero. Estaba empezando a sentir náuseas. —Diez de los grandes, para empezar. No te molestaré mucho, no quiero que te ganes un problema con tu novio o tus padres y eso t

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