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1904 Palabras

Phillip miraba a Georgina sostenerle la mano a Heather, quien permanecía dormida. Los doctores aseguraban que en cualquier momento despertaría, y ellos estaban allí esperando.  Había sido difícil ver a su esposa tan angustiada por su hija, todos los días preguntándose si despertaría algún día. A veces les parecía que habían estado allí toda la eternidad, esperando a que su hija reaccionara; la espera se hacía demasiado larga. Esa mañana no era diferente, pero ahora había una esperanza: ella había despertado ayer en la tarde, y según Adam Ellington, incluso había hablado con él. —¿Crees que no te haya reconocido? –Le había preguntado Georgina—. Los médicos dicen que es probable que haya perdido de nuevo la memoria, después de todo, fue un terrible golpe en la cabeza. —No lo sé –fue lo q

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