Capítulo 20. Tensión. Amira se aleja de su madre sin mirar atrás, sigue con su labor de entregar alimentos a los más necesitados, una obra que llega a los oídos de su esposo, quien la espera al final de la calle. Amira lo tiene encantado, más que enamorado; esa mujer, a pesar de sus misterios, tiene toda su atención. —Llegamos, mi señora, han venido por usted. —¿Así? ¿Quién? —pregunta Amira, un poco perdida. Nadie le da respuesta y ella camina en dirección de las miradas inquietas que la llevan hasta la entrada de la ciudad en la que ella se detiene al verlo. No puede evitar sonreír al verlo con su hijab; su hombre luce tan guapo, un hombre de sociedad, de realeza; se puede apreciar en su porte, mirada y caminar. La hace sonreír de manera tímida al irse acercando a ella; su m

