— ¡Minerva Clauss! ¡Minerva Clauss! — Alguien pasó trotando pro todo el refugio llamándola con insistencia, la chica se levantó de silla en donde estaba sentada leyendo un extraño libro que habían encontrado los ayudantes de Maurice entre los escombros, recién había hecho una excursión, y bajo tierra hallaron lo que parecía había sido una escuela, el espacio estaba en relativo buen estado, y la estructura se mantenía firme, Maurice tenía los ojos puestos en el lugar, era grande, con espacios separados y amplias salas, algunos de los chécheres tenía arreglo y los fierros eran reusables, puso el delicado libro sobre la cama y se dirigió tras el soldado. —Soy yo — dijo — ¿Quién me necesita? —Se requiere su presencia en la sala de mando — Y se giró para desaparecer en medio de la gente. —Al

