Alejandro intentaba calmar su ansiedad, si hubiera podido habría entrado en la maldita instalación él mismo a sacar a Minerva de ahí antes de que fuera tarde, antes de que esos cerdos le pusieran las manos encima. Se sentía frustrado al pensar en que no era suficientemente bueno ni fuerte ni entrenado para mantenerla a salvo y para colmo, su antiguo novio si lo era, era todo eso y mucho más, una especie de superhombre que compartía con ella sus mismos ideales, que sabía sus gustos, sus anhelos, conocía su vida y la conocía a ella mucho mejor que lo que él… no podría competir con él ¿Cómo podría?, además, pensaba que siendo honesto ese tal Ezior era lo mejor para ella, nadie podría mantenerla a salvo como él y tampoco entenderla y hacerla feliz como seguramente él podría hacerlo.
Se debatía entre su temor a la seguridad de la rubia, sus sentimientos y lo que era mejor para ella… o mejor dicho… cuál de los dos lo era, y eso que aún no había conocido a Ezi.
El intercomunicador volvió a avisarle a Boris que alguien estaba en línea, proyectó la llamada en la pantalla de su nave.
—Soy yo, estoy muy cerca, estén listos para lo que halla de hacer –la voz de Ezi sonó en el altavoz y en la imagen se veía que venía en movimiento bastante rápido.
—Está bien, pero hay que actuar con prontitud, antes de que amanezca, no tardarán en ir a buscar a Alejandro a su casa, él también corre peligro.
— ¿Alejandro? ¿Quién rayos es Alejandro? –preguntó un poco confuso.
—Soy yo… su prometido
Ezi sintió como si un depósito de cincuenta mil litros de agua helada le cayeran encima aplastándolo por completo y dejándolo hecho una papilla. ¿Su prometido?, ¿Cómo que su prometido?... se quedó en silencio y cortó la comunicación.
—Como que no le gustó saber quién soy –comentó Alejandro.
—Tarde o temprano esto sucedería, iban a conocerse de todas formas… así que… ahora lo que importa es ella –agregó el ingeniero.
—Eso creo…
Ezi buscaba en lo profundo de su mente, en alguna parte creyó recordar algo sobre la palabra compromiso pero no estaba seguro, ella se lo hubiera dicho, estaba seguro, pero también era cierto que él había estado desconectado del mundo durante semanas, semanas en las que pudieron suceder cosas, y aunque no sabía el estatus de esa relación, o las razones por las que Minerva se había comprometido de todas formas le dolía… aunque no sería imprudente al respecto, respetaría cualquier decisión que ella hubiera tomado, incluso terminar con él sin que lo supiera y enamorarse de otro… en todo caso, primero estaba lo primero, rescatarla, y luego… bueno… luego hablaría con ella.
Boris estaba un poco preocupado por las reacciones de los chicos, las que tendrían el uno hacia el otro y viceversa, sin incluir el hecho de que Ezi era un peligro latente, un arma ambulante, si algo se salía de control todos, incluyendo la rubia resultarían muertos. Se frotaba nerviosamente una mano contra la otra y movía la pierna inconscientemente, sin darse cuenta de que estaba poniendo con los pelos de punta a Alejandro, quien veía claramente que estaba muy nervioso.
— ¿Estás bien? –preguntó el chico sin dejar de mirar el movimiento de sus manos.
—Si…
— ¿Qué te preocupa? –insistió.
—Muchas cosas… que no hayan hecho algo horrible con ella a esta hora, que Ezi se vuelva loco y que tú –mirándolo a la cara –Que tú no tengas un repentino arranque de Celso que encienda una pelea de la cual no saldríamos con vida… te lo aseguro.
—Nada de eso debe preocuparte Boris, es cierto que me he enamorado de Minerva como un idiota, pero no soy tan tonto, sé que ese chico es mejor para ella que yo, y además ahora no es momento para estupideces… soy muy joven… lo sé, pero lo suficientemente maduro para ver cuales son las prioridades aquí… espero que él también lo sea…
—También lo espero Alejandro, también lo espero…
Esperaron durante otros diez minutos hasta que algo tocó insistentemente el vidrio de la ventanilla trasera.
— ¿Ezi?
Ezior leyó los labios de Boris desde el otro lado del cristal y asintió con la cabeza, Boris le hizo señas de que subiera al vehículo.
— ¡Ezi! -dijo abrazando al chico cuando éste cerró la puerta tras de sí –Estoy muy feliz de verte, gracias por venir en nuestra ayuda tan rápido.
—No podía quedarme sentado esperando a que la torturen, cada minuto cuenta.
—Es cierto… él es Alejandro.
—Mucho gusto -Alejandro extendió su mano como señal de respeto per Ezi solo lo miró y se la dejó extendida.
—Las formalidades para después —Mirando a Boris –Dime todo lo que sepas sobre ese lugar.
Alejandro se sintió disminuido ante la mole que acababa de abordar la nave, era alto y fornido, puro músculo, sus brazos daban la impresión de ser capaces de partir un hombre a la mitad pero sin ser grotesco, además no era feo… la cosa iba a estar reñida, o uno de los dos tendría que ceder voluntariamente el camino al otro… y por supuesto, la cuerda se revienta por el lado más delgado… o sea él.
Boris proyectó los planos de cada uno de los edificios de la edificación y le dio un tour rápido a Ezior de las instalaciones, incluyendo el lugar en donde estaban las cámaras, los sensores de calor y movimiento, así como las tropas y todo lo relativo a la seguridad de última generación que él mismo había instalado. El cerebro recién mutado de Ezi grababa con una facilidad impresionante toda la información, y analizaba opciones mientras Boris hablaba, así que al terminar su larga explicación el chico ya tenía formulado el mejor plan y procedió a explicárselo al ingeniero.
Alejandro solo escuchaba en silencio captando un pequeño porcentaje de lo que ambos hablaban, se sintió idiota e inútil, ¿Para qué diantres habría venido?, no serviría más que para que los atraparan por cualquier estúpido error que seguro cometería.
—Lo primero que hay que hacer es cubrir con follaje la nave, no tardarán en enviar drones, si la ven estaremos en serios problemas, y no habrá vehículo en el cual huir. Ezi hablaba como estratega militar, pensaba en todo.
—Muy apropiado, no lo había pensado.
—Déjenmelo a mí –dijo — Ya regreso.
Ezi saltó de la nave y se perdió entre la espesura natural, al cabo de tres minutos regresó con ramas suficiente para cubrir el X-52 por completo.
—La vista aérea debe parecer natural —comentó —Ahora sí, manos a la obra.
El plan era básico, Ezi entraría mientras Boris se encargaba de hacer toda su magia con los sistemas de seguridad.
— ¿Y to qué hago? —preguntó Alejandro.
Ezi lo miró de reojo sin pronunciar palabra.
—En serio, ¡Tengo que ser útil para algo!
Boris miró a Ezior y ladeo la cabeza como diciéndole que lo incluyera de alguna forma.
—Ven conmigo —dijo al fin —Puedes ayudarme adentro, puedes sacarla mientras yo despejo el camino.
El rostro de Alejandro se iluminó de tal forma que Ezior comenzó a sacar sus propias conclusiones personales sobre el asunto, Alejandro no era el único que estaba midiendo fuerzas desde hacía rato, él también sumaba, restaba, multiplicaba y dividía con respecto a sus actuales oportunidades con la rubia, pero había sido prudente como se lo propuso, sin embargo Alejandro no pudo ocultar su cara de imbécil cuando Ezior le dijo que él la sacaría.
Boris asintió con la mirada y abrió la compuerta para que ambos jóvenes salieran a hacer lo suyo.