— ¡Quiero ponerle las manos en el cuello a esa chica! — soltó Maurice casi sin pensar, había estado todo el día enfurruñado con el hecho de que lo desobedeciera, de que hubiera osado hacerlo quedar como que no tenía autoridad sobre ella o sobre los visitantes de las otras Divisiones, tenían que entender… debía hacerles entender que la autoridad ahí la tenía él, y nadie más que él, no iba a dejar que una mocosa rebelde lo hiciera ver débil e inseguro, y menos el idiota por el cual su familia había muerto, era demasiado, algo tendría que ocurrírsele para arreglar esto, no estaba pintado y no permitiría que siguiera sucediendo, si Acteón necesitaba que su gente se ocultara y pernoctara en su refugio tendrían que apegarse a sus normas o si no, que se resolvieran como pudieran. Alejandro se hi

