Minerva se sentó a desayunar, Alejandro había tenido el detalle de ir a buscar la bandeja con su comida mientras ella lo esperaba en la mesa del comedor general. Se había levantado con cierto malestar físico, no sabía a ciencia cierta porqué se sentía así, no era que estuviera enferma… al menos no lo creía, pero había tenido mucho soñolencia y dolor en la parte baja de las caderas, cuando entró al baño a lavarse los dientes la acidez le quemó el esófago y había devuelto un asqueroso líquido amarillento que luego le dijeron que era la bilis… valla usted a saber qué diablos era… en todo caso, cuando su novia le puso en frente el sándwich con el vaso de jugo el solo olor hizo que su estómago se le revolviera y las náuseas no la dejaran probar un solo bocado. —Tienes que comer algo Minerva, n

