Chloe sintió cuando alguien entró a la habitación y se acercó a ella caminando con pasos acompasados, el hombre vestido de bata blanca se confundía a su vista con el fondo claro de la pared, le costaba enfocar, estaba desorientada, con una sed terrible y no podía mantener la cabeza elevada a más de dos centímetros del suelo. Las manos del desconocido tocaron su rostro y retiraron un poco de la costra de sangre seca que tenía en la mejilla cerca del oído. —Mmm, levántenla y llévenla al área de curas, necesito revisar bien ese oído. Mengele le había asegurado a Cerberus que la chica estaría suficientemente bien como para poder hacer el viaje fuera de Omnia y servir al propósito por el cual estaba allí. Dos fortachones pusieron a Chloe sobre una silla de ruedas y la movilizaron hasta el

