CAPITULO 51

1174 Palabras

La semana pasó rápido, demasiado rápido. Entre juntas, planos, firmas, inversionistas y cafés amargos, los días se esfumaron como si el reloj se hubiera puesto en su contra. Cuando Freya regresó a casa de Alexander, todo seguía igual… pero ya nada lo era. Las paredes mantenían su elegancia impoluta, la ropa estaba perfectamente planchada en el vestidor, el aroma del café por las mañanas seguía igual… y sin embargo, algo dentro de ella había cambiado. Cerró la puerta con suavidad, dejando su bolso sobre la mesita de entrada. Caminó por el pasillo en silencio, como si no quisiera despertar a un fantasma que solo vivía en su mente. Entró a su habitación, su habitación, no la de él. La distancia entre ambos era palpable incluso en los detalles más pequeños: dos dormitorios, dos rutinas, dos

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