CAPITULO 48

1105 Palabras

Freya ya estaba peligrosamente eufórica. Los ojos brillosos, el delineador ligeramente corrido y una sonrisa dolida que gritaba “me rompieron, pero aquí estoy”. Penny no estaba en mejores condiciones. Ambas tambaleaban de la risa y del alcohol cuando subieron al pequeño escenario, entre aplausos de desconocidos que las animaban como si fueran estrellas locales. —¡Esta va para todos los amores que te prometen el cielo y se van con otra al infierno! —gritó Penny, levantando el micrófono como si fuera una espada. —¡O a Dubái, que es peor! —añadió Freya, causando carcajadas entre la multitud. Comenzó a sonar una balada desgarradora. Una de esas canciones que te rompen el alma con cada estrofa. Ambas comenzaron a cantar a todo pulmón, desafinadas, borrachas, desahogadas… y absolutamente sinc

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