Penelope eligió la ropa que mas le gustaba, ella estaba emocionada por conocer a su padre, yo aun me sentía terrible, todo esto era mi culpa. Como habíamos quedado, fuimos al restaurante de comida rápida favorito de Penelope. Deter estaba allí cuando llegamos, y el principio fue extraño, pero Penelope era una niña muy extrovertida, así que no dejo ningún espacio incomodo. El le hizo algunas preguntas y ella respondió naturalmente, siguieron hablando sobre el tema del día anterior. Pedimos la comida, y mientras llegaba ella quiso ir a los juegos, dejándonos solos. - esta muy feliz- dije- me siento terrible, fui egoísta. - ya esta hecho, no hay vuelta atrás. Pero te agradezco que me permitas entrar en su vida. - es lo menos que puedo hacer, además tienes el derecho, es tu hija. -

