Los dos hombres entran y tras de ellos Emiliano va abriéndose paso. Lorenzo le da una mirada a Isabella… ¿Cómo puede pensar que ella es diferente si es hija de ese hombre?
—¿Qué sucedió Isabella? —dice Emiliano mientras los otros dos hombres cierran la puerta con seguro se acercan a Lorenzo y lo toman del cuello.
—Me agarraron en la universidad y allí me llevaron hasta otro lugar. —Emiliano clavó la mirada en Lorenzo, se aproxima hasta donde él mientras que lo analiza de arriba abajo—. ¡Revísenlo! —el orden de los demás comienzan a pasar sus manos de manera brusca por todo el cuerpo de Lorenzo.
Emiliano cruza sus brazos cuando ve como sacan dos armas de la pretina del pantalón de Lorenzo. Él le da una mirada a su hija, una mirada cargada de advertencia.
—¿Quién mierda eres y por qué estás armado al lado de mi hija?
—Papá, él me salvó la vida —ella lo interrumpe, sin embargo, se gana una mala mirada por parte de Emiliano.
—¡Tú cállate Isabella! te pudieron haber matado… aquí el único que habla soy yo. —Ella baja su cabeza no sin antes mirar a Lorenzo quien mantenía su postura firme a pesar de sentirse acribillado por ellos tres—. ¿Se te comieron la lengua los ratones o te da miedo hablar?
—Como bien dijo Isabella, fui la persona que le salvó la vida a tu hija y eso es lo único que debe importar. —Emiliano comienza a reír.
—¿Lo único que debe importar es que le salvaste la vida? ¿Qué quieres dinero o porque te sigues apareciendo en su camino? Fue muy claro contigo y te dije que no te quería acerca de ella.
Emiliano golpea con su dedo índice el pecho de Lorenzo, las venas de Lorenzo en todo su cuerpo se brotan, sintiéndose completamente asqueado por la cercanía con ese hombre.
—Ese cuento estúpido de la casualidad, el destino… me tiene harto. Quiero que no te vuelvas a aparecer frente a mi hija y espero no tener que deletrearlo para que lo entiendas.
—Señor, con todo respeto pero si su hija estuviera protegida eso no hubiera pasado —Lorenzo le recrimina—. Es claro que esas personas vienen detrás de ella de nuevo, a pesar de que acabé con aproximadamente cuatro de ellos lo más seguro es que vuelvan a buscarla.
Emiliano levanta una de sus cejas y sonríe dándole una palmada en el rostro a Lorenzo.
—Así que eres un pu.to ase.sino, dime ¿Quién eres?
—Me llamo Lorenzo, y volvería a hacer lo que hice de nuevo si la vida de Isabella está en peligro. —Emiliano da unos cuantos aplausos.
Gira su rostro hacia donde Isabela y la descubre para verle la herida de bala.
Él pasa saliva y no puede evitar sentir uno en la garganta.
—Papá, lo que él dice es verdad. Ellos quieren enviarte un mensaje conmigo y puede que la próxima vez no me salve tan fácil. —Emiliano se sienta y por sus manos sobre las manos de ella—. Quiero que Lorenzo sea mi guardaespaldas.
Emiliano empezó a reír negó con su cabeza y luego miró a su hija, con una mirada lo suficientemente amenazante pero de las que ella ya estaba acostumbrada.
—No, no piensa meter a un desconocido en nuestra vida. No confío ni siquiera en los míos, no pienso confiarte en alguien que hasta ahora veo por segunda vez.
—Papá, él arriesgó su vida por mí. Solo confío en él para que me proteja. —Emiliano puso su rostro serio de nuevo—. Dale una oportunidad, yo me haré responsable.
—Está bien Isabella, esta vez haremos lo que quieras. —Emiliano se pone de pie y se dirige hasta donde está Lorenzo—. Tienes una sola oportunidad, cualquier fallo que tengas, cualquier mínima cosa que le suceda a mi hija, tu vida y la de toda tu familia serán solo un recuerdo.
—Sí, entiendo —Lorenzo asiente con su cabeza.
—Te mantendré vigilado y cualquier error por mínimo que sea te mueres… ah, y tendrás que hacer una prueba para mí para ver que tan confiable eres.
—Estoy dispuesto a todo, seré incondicional para usted.
Emiliano sonríe y luego da un aplauso, le hace señas a ellos para que lo suelten.
—Esto es todo por ahora y aquí en este lugar, nos llevaremos a mi hija de aquí. Iremos a donde alguien en el que yo confío. Trae a mi hija contigo —él le hace sueños a Lorenzo mientras le da la orden abre la puerta y salen de aquella habitación—. La llevaremos ante el único médico en el que confío.
—Llamaste a tu padre cuando yo no estaba contigo y luego de eso le pediste que me dejara trabajar a tu lado ¿Debería agradecerte? —él le dice tomándola entre sus brazos.
—Sí, no me fío de ti. Adicional estoy completamente segura que no aguantarás ni una sola semana conmigo y con mi papá y te terminaras yendo solito.
—Eso lo veremos… estás muy segura que me voy a cansar de ti, pero la realidad es que no me voy a ir de tu lado tan fácil.
Salen todos y se suben a un carro hasta llegar a uno de los hospitales más prestigiosos de la ciudad. Lorenzo intenta anotar mentalmente todo lo que ve.
Se bajan del carro y los hombres de Emiliano llevan sus armas en las manos para que los puedan dejar entrar sin ningún inconveniente.
Emiliano entra primero a uno de los consultorios y con su revólver le pide a las personas que estaban allí que salgan .
—Que bueno verte de nuevo Gabi —dice él, erizando por completo la piel de aquella mujer.