Maldita humana

2444 Palabras
Narra Roberto. Después de hablar con él coordinador de la fiesta logré que la colocarán frente a mi quería ver su cara cada vez que me viera, también hablé con mis amigos para que me ayudarán con mi plan todo sería perfecto. Salí de mi casa y fui directo al instituto a ver que todo estuviera según el plan, espere hasta la hora indicada ya tenía su nombre completo, la vi llegar con su amiga la híbrida, se veía hermosa lástima que era una maldita humana. —Bebé te alegrará saber que somos los reyes de la fiesta, yo me encargue que así fuese—. Dice Abigail. —No me importa nada de eso entiende—. Aunque podría usarlo a mi favor. Las horas van pasando y con ello mi aburrimiento va aumentando, todos bailan menos nosotros. Hasta que se llega el anuncio de la reina y el rey, como era de esperar lo fuimos Abigail y yo, dimos algunas palabras o más bien yo lo hice, porque Abigail al parecer iba dar un discurso presidencial. Al terminar de hablar fuimos a bailar y luego nos sentamos en el trono se sentía bien ser admirado. En cuanto se llegó la hora le di la orden a mis amigos para que actuarán mientras ellos iban hacer lo acordado yo me puse de pie. —Bebé a donde vas no piensas dejarme sola—. Rodé los ojos mientras Abigail me sujetaba del antebrazo. —Tengo que hacer algo—. Solté mi mano y camine al micrófono. Toque la punta del micrófono así haciendo un ruido, todos pararon de bailar y miraron hacia donde yo estaba. Ella se iba a marchar, pero al escuchar su nombre se detuvo y giro, mientras sus amigos forcejeaba contra mi Beta y delta. —No te atrevas a rechazarla Roberto está es mi ultima advertencia—. Dice Erick. —No entiendes que es una maldita humana, no se porqué la diosa luna nos la dio como maté—. Le digo a mi lobo para que entre en razonamiento. —No me importa lo que ella sea, la quiero se ve tan hermosa, y si la rechazas y la lastimas te olvidas que tienes lobo para que tú seas un simple humano—. Gruñe molesto pero lo comprenderá. —Me lo agradecerás Erick y eso de que tu me abandones no puedes hacerlo somos él futuro Alpha—. Le hablo calmado no quiero entrar en conflicto con mi lobo por una humana. —Ya veremos—. Y con eso corta el link. Digo todo lo que pienso de ella suspiro y la rechazo, sus amigos la animan para que ella acepte el rechazo y así lo hace. Me duele demasiado el pecho, no se porqué si no teníamos ningún lazo, pero no muestro que me afecte en algo. La veo salir dejo el micrófono y bajo. —Que rayos fue eso Roberto habías encontrado a tu mate y no lo dijiste y no solo eso la rechazaste—. Pregunta Samuel con cara de no entender. —Ella no puede ser la luna de mi manada es una maldita humana, por eso no les dije nada—. Les explico. —Es nuestra luna Roberto que no entiendes que al rechazarla dejas a nuestra manada sin una luna—. Dice Daniel tirándose los cabello. —Tranquilo Daniel la manada tendrá una luna más fuerte que esa humana, tengo que irme—. Les avisó. Salgo del gimnasio aún no he terminado con esa humana, aún está aquí percibo su olor es una combinación de jazmín con avellanas. —Por que diosa luna por que a mi—. La escucho gritar. Al escuchar mis pasos se esconde. —Puedo saber dónde estas maldita escoria—. Digo con enojo al verla escondida atrás de uno de los auto. —Tu y yo nos divertiremos—. Sonrió al solo imaginarme cómo la castigaré. —No te me acerques—. Dice nerviosa. —¡Oh que vas hacer dime, vas a llamar a tus amigos!, ven aquí—. Digo con intenciones de agarrarla, se levanta y sale huyendo, pero soy más rápido que ella y la atrapó, la agarro de la cintura, hundo mi nariz en su cuello su aroma es delicioso. —Suéltame—. Grita y forcejea. Pierdo la paciencia, saco el pañuelo y lo llevo a su boca y nariz, forcejea más y aprieto más el pañuelo, así logrando que se desmaye, la cargo como si fuera un costal de papas y la subo a mi Jeep, subo yo también y empiezo a conducir. En hora y media llegó a la cabaña abandonada, bajo y la saco del auto, cierro el auto y entró a la cabaña, está en estado deplorable pero que importa, lo que pienso hacer con ella no necesita el mejor lugar, la voy hacer sufrir como nunca nadie lo a hecho que va querer morir. La acuesto en la cama sin ningún tipo de cuidado, le amarro las manos y los pies, me siento en una esquina a esperar que ella despierte y así empezar la diversión. Espero una hora lo sé porque acabo de ver mi reloj, la veo removerse y abrir los ojos en cuanto me ve da un respingo y me mira con los ojos bien abiertos, empieza a tirar de las cuerdas que atan su mano y pies. —¿Que haces aquí?—. Pregunta y mira el lugar. —¿Donde estoy?, ¿que hago yo aquí?, ¿que haces tú aquí?—. Me bombardea de preguntas. —¿Que me hiciste?, ¿porque estoy amarrada?—. Llevo mis dedos a mi cien. —Deja de hacer preguntas, no estás en tu casa, estás en una cabaña y nadie te va salvar de mi—. Le grito. —Lo ves puedes gritar todo lo que quieras y nadie te va escuchar—. Sonrió al ver su cara de espanto. —¿Que me vas hacer?—. Vuelve a las preguntas. —Te dije que nos íbamos a divertir no es así, tu y yo nos divertiremos y mucho—. Le digo quitándome la camisa. —Por favor déjame ir yo no pedí ser tu maldita maté—. Dice ella casi sollozando, ni siquiera pregunta por que la rechacé. —Nadie me pregunto si yo quería serlo déjame ir y no le diré a nadie—. Intenta controlar sus lágrimas pero sus ojos la delatan. —No me interesa nada de lo que digas, me importa una mierda si lo pediste o no, maldita humana no eres más que una escoria, ustedes no merecen existir, son una r**a débil—. Escupo cada palabra con odio. —¡Y ustedes si son mejores!, ¡ustedes si merecen vivir!—. Grita ella con enojo. Mi cabreo llega hasta mis pelotas, me acerco a ella y le doy una garnatada que la hace girar la cara. —No te atrevas hablarme así maldita—. Quito mi pantalón y quedo en boxer, ella me mira con espanto, se nota que no a visto un hombre semi desnudo. Subo a la cama, la miro con una sonrisa malévola me inclino a ella llevo mis manos a su cuello sin hacer presión, su piel se siente caliente y suave. ~Por-fa-fa-vor no... ha-gas es- too~. Dice tartamudeando y temblando. —Tu te lo buscaste por aparecer aquí, nunca debiste venir a este lugar—. Tomo el cuello de su blusa y lo rasgo, así dejando sus senos al descubierto, miro sus pechos embelesado, son tan rozados que dan ganas de chuparlos y morderlos, sacudo mi cabeza por ese pensamiento. Llevó mis manos a su cintura y rasgo la falda de su vestido dejándola solo en bragas, estas son del mismo color que su vestido rojo sangre, no puedo dejar de ver su cuerpo como tiembla y titiritera del miedo. —Por-fa-vor no me haa-gas daa-ño—. Dice entre llanto. —Emily crees que con llantos lograras convencerme, eso no pasará, disfrutaré de ti—. Le sonrió de medio lado. —Juro que nunca te olvidaras de mi aunque hayas aceptado mi rechazo—. La miro a los ojos, ella niega. Rasgo su braga dejándola desnuda, quito mi boxer y me inclino, me acerco a su oído. —Lo disfrutaré mucho—. Susurro en su oído. Llevo mi m*****o a su entrada, ella niega una y otra vez. —Por favor no hagas esto—. Me ruega. —No lo hagas te puedes arrepentir de lo que vas hacer—. Me amenaza la maldita humana. —Cállate maldita humana—. La golpeó y tapo su boca. —No me amenaces maldita escoria—. Me hundí en ella, gime de dolor, no me importó seguí hundiendo me en ella cada vez más profundo sentía como sus paredes vaginales me estrangulaba. Se sentía tan placentero al estar dentro de ella, lágrimas corrían por todo su rostro y sus sollozos aumentaban con cada estocada, yo era su primer hombre y me aseguraría de ser el único aunque no estuviera conmigo. Seguí hundiendo me en ella hasta correrme dentro de ella, me tire a un lado de ella estaba agotado, su cuerpo temblaba y sus sollozos pararon me levante y la mire, se había desmayado la muy débil, por eso no la quiero como mi mate. Salí de ella y fui al baño a limpiarme y esperar que ella despertara para poder seguir y hacerla pagar por aparecer en mi vida, debió quedarse donde estaba. Salí del baño y me senté en el viejo sillón, saque un cigarro y lo encendí mire por la ventana, aún seguía oscuro. Cuando la escuché gemir me giré, bote el cigarro y me acerque a ella. La hice mía una y otra vez que perdí la cuenta, aún así no me sentía saciado quería mas de ella, quería seguir hundiendo me, era como un elixir estar dentro de ella. Cada vez que terminaba se desmayaba, al despertarse me volvía a hundir en ella, se sentía como la primera vez, se sentía apretada. Pero tenía que volver a casa me fijé en mi reloj eran las 12:30p.m, rayos había estado más de doce horas con ella esto no es bueno. La hice mía otra vez esta será la última vez, no pensaba acercarme a ella más nunca, pero si pensaba ponerle a alguien para que espantara algún pretendiente, no iba dejar que nadie la tocará ni se le acercara. Al saciar me de ella por última vez me levante y fui al baño, me duche me coló mi ropa y fui a la habitación si es que se le podría llamar así. Esta vez no se desmayó me acerque y solté sus pies y manos, le tire una ropa para que se cambiara. —Vístete, te voy a dejar cerca de tu casa—. Me miro, su mirada era extraña. —Te doy cinco minutos si no estás en el auto en el tiempo que te eh dado me voy—. Salí de la habitación, fui al auto y abrí la puerta, entre. La esperé pero ella no salía le di dos minutos más y nada, arranque el auto y me fui si ella se quería quedar ese era su problema no mío. Al llegar a casa aparque el auto y entre a la casa donde estaban mis padres. —Donde estabas Abigail llamo preocupada por ti—. Ruedo los ojos. —Estaba por ahí mamá estoy bien—. Le sonrió. —Ah les cuento encontré mi mate—. Mi madre sonríe, pero al ver mi cara su semblante cambia. —Porque esa cara hijo que sucede—. Pregunta mi padre. —Por que es una maldita humana y para que lo sepan y no se enteren por otra persona la rechacé anoche en la fiesta—. Les digo con tono neutro. —¿Por que hiciste eso hijo eres estúpido?—. Me grita mi padre y frunzo el ceño. —Vamos a mi despacho—. Dice furioso. Camina al despacho y yo lo sigo al igual que mi madre. —¿Que sucede padre por que te pones así?—. Pregunto sin entender, él fue el que me enseñó que los humanos son insignificantes. —No debiste rechazarla aún, eres un imbécil—. Dice más furioso. —Debiste traerla aquí, tener un cachorro con tu mate y después deshacerte de ella—. Palmea la mesa del escritorio. —Y por que quería yo tener un hijo con alguien tan insignificante—. Espetó furioso. —Podría tener un hijo con Abigail ella es la loba más fuerte de la manada—. Por la cara que a puesto parece no gustarle la idea. —Eres un estúpido a donde estabas cuando les dieron esta lección—. Mi ceño se frunce. —No podrás tener un hijo con ninguna otra mujer que no sea tu mate—. Mis ojos se agrandan como platos esto no es posible. —No padre no pienso tener un hijo con ella, con esa maldita humana—. Digo cabreado. —Eres un bruto si no tienes un hijo con tu mate no podrás tener hijos con nadie y eso significa que no habrá más Alpha en nuestra familia y nuestro linaje acabara—. Dice con tono de alpha. No puede ser, esto no puede ser posible. —No papá no pienso tener un hijo con la hija de tu abogado—. Me levanto de la silla donde me había sentado. —¿Como dijiste que tú mate es que?—. Joder porque abrí mi boca. —Lo que escuchaste papá—. La verdad es que no quiero parental con ese hombre, no es que me caiga mal solo no quiero. —Esto no puede ser esa niña es tu mate...—. Se queda pensativo. —No importa tienes que traerla yo arreglo las cosas con él padre, solo avísame cuando lo harás él entiende de esto—. Si y él que no entiende es mi padre. Me doy media vuelta y salgo del despacho de mi padre, después de todo tendré que traerla aquí y tener un cachorro con esa maldita humana, yo que pensé nunca más volver a verla, pero con ello mantendré a Erick tranquilo y feliz. Me tiro a la cama y caigo en un sueño profundo...
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