La pelirroja me besa, sonriendo de oreja a oreja, se separa de mí y camina hacia la despensa para sacar todo lo que necesita. Intento contener la risa al verla subirse a un banquito para alcanzar las repisas, ella es tan tierna y linda. Ella es totalmente distinta a Chantal, ella siempre fue atrayente y seductora, cuando éramos amigos hubo veces es que su personalidad me atemorizaba. Pensando en retrospectiva, creo que ella me veía como un pedazo de carne, un conejito al que ella podía cazar por puro placer, creo que eso es lo único que tiene de parecido con la pelirroja. — Y entonces yo dije “¡Wow! ¡No puede ser!” — sigue hablando — Y Maddy dijo “¡Que sí!” — ríe — Y pues tenía razón, y así es como terminé cociendo un vestido cual Hada Madrina para Carrie Black y luego Cheyenne esparció

