Sonido del reloj despertador llena toda la habitación y Agustín se levanta y se despereza lánguidamente estirando sus brazos y bostezando, mientras que sus ojos recorre todo el lugar buscando a Roberta. Se levanta desnudo y camina descalzo con el cuidado de no lastimar sus pies, con los fragmentos de cristal que hay en el piso. Aún recuerda la pelea que tuvo en la noche cuando él llegó a casa. Sonríe al ver el objeto de su búsqueda. Se cruza de brazos y se recarga en el quicio de la puerta de la habitación y desde ahí observa en silencio, tiene a la vista la más esplendorosa visión. Sonríe de medio lado, por fin ha logrado lo que tanto quería domar a la hermosa rubia la cual es ahora su sumisa ejemplar. Todo brío de resistencia se ha ido de ella, ahora es mansa y muy obedien

