Roberta caminaba hacia su auto con la intención de contratar a un investigador para que busque a Dessiré, aunque tuviera que arrastrarse para que ella tomara posesión de su herencia, lo haría. Fueron cinco malditos años que le entregó a Leopoldo para que a última hora la dejara en la calle. -¡Maldito!- murmuró furiosa- ¡Te odio! El sonido del móvil la saco de sus negros pensamientos. -¿Diga?- no conocía el número. - Hola, mi amor- la voz burlona descompuso el cuerpo de Roberta- ¡Quiero verte!- le ordenó. - Yo...No...- no lo quiere ver, cada vez que está con él termina con golpes, chupetones, y toda dolorida -Estoy... -No estoy diciendo que si quieres o si puedes - la interrumpió bruscamente- ¡Ven y ahora! - le gritó- no me hagas perder la paciencia y sea yo él que te busqué,

