BENNETT —Descansa. Hablo acariciando el cabello largo que tengo extendido a mi lado, hermoso, oscuro, brillante, con un aroma que me hace saber que estoy en un punto de mi vida en el que nunca creí estar y aunque es extraño se siente mejor que bien. Me levanto con mucho cuidado de no despertar a Hellen, poniéndome la ropa interior y el pantalón con la necesidad que me hace reír, ir a la cocina por la tarta que hizo viendo que son casi las 6 de la tarde, llegué a las 10 de la mañana y el tiempo parece poco a lo mucho que disfruto y he disfrutado estar al lado de ella, increíblemente una desconocida que tiene a mi hijo en su vientre, la decisión de la mujer que creí amar toda la vida y ahora es más extraña que la propia Hellen. —Tan dulce como la loca que casi atropello, me robó el di

