Comenzó a besarme tiernamente y poco a poco fue intensificando los besos hasta que la ropa comenzó a estorbar entre nosotros. Es un experto en todo lo que hace y me encanta dejarme guiar por el. Estamos relajados en la tina después de unas cuantas sesiones de se*o hoy parecemos insaciables el uno por el otro, estoy recostada apoyada en su pecho mientras disfrutamos de un momento de tranquilidad - cariño - mmmm - es en serio lo de la casa? - pregunta dándome un beso en el cuello - claro que es en serio - me abraza y sigue dando pequeños besos en mi cuello - te quieres casar conmigo - dice de la nada y se me escapa una sincera risa - no, esa no es una propuesta - digo girándome un poco para poder ver su rostro - si compraré un anillo pero quiero que seas mi esposa - me giro p

