Déjalo vivir.

1625 Palabras

Me giré hacia la puerta de la cual vi cuando entraba un hombre vestido de n***o con un arma en las manos, sin duda era un oficial, Rogelio comenzó a reír y a verme como si enfrente se encontrara su salvador. “Arriba las manos” dijo mientras apuntaba su arma hacia mí. “Váyase si no quiere acabar como esa mujer” dije apuntando a la recepcionista que aún se estaba enfriando en la mesa. “Levante las manos, queda arrestado por asesinato y secuestro” dijo el hombre dando unos pasos más hacia nuestra dirección. “Se lo advertí” dije sentándome en una de las sillas mientras raspaba la mesa con el cuchillo ensangrentado, mis manos estaban rojas por toda la sangre y no era solo mis manos, también mi ropa tenía algunas manchas de ese líquido, daba asco sin duda. “Tenemos una orden de aprehensión

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