“Tengo un amigo que es dueño de una clínica particular, podemos llevar a Rachel a esas instalaciones, así no habrá necesidad de llevarla a un hospital” sugirió Strella. “¿Un amigo? Dirás tu ex” agregó Simón con mala cara. “Solo salimos por dos días por qué…” “No me importa si salieron un día o un año, ¿Dónde está esa jodida clínica?”, pronuncie interrumpiendo a Strella. “Tampoco le hables así” Simón estaba molesto. “Vámonos” dijo Strella tomando la mano de Simón. Ambos se alejaron de la lancha mientras aún llevaba en mis brazos a la única mujer que es capaz de destruir mi mundo. Volvimos a la civilización, ahora era yo quien seguía mientras Simón y Strella guiaban. Rachel aún seguía inconsciente, pero su respiración se escuchaba irregular. Detuve el auto y con una navaja le corté

