La estafa fantasma Andando hacia mí destino, intentando caminar sin sentir la desconfianza y sin dejar de pensar en que alguien me miraba. Así me trasladaba a la casa en que sería la cita. Las calles vacías solo acompañado con el joven resplandor de la luna, el cual lucia espeluznante. Avanzaba casi sin parpadear, no lograba tener ni un segundo de calma. Al cruzar la gran avenida ubicada en la hermosa ciudad de México ya lograba contemplar el lugar. A mis oídos llegaban gritos espantosos, lo que me indicaba que el ser ya había aparecido. Solo pude concluir que en esta ocasión me enfrentaría a uno auténtico y que mi vida corría un gran peligro. Al llegar a la casa golpeé cuidadosamente la puerta. Esta acción la repetía por tercera vez cuando me ví interrumpido por la presencia de la dueña

