Patrick, llevaba a Tadeo sobre su espalda, mientras avanzábamos con paso lento entre la maleza. Ninguno se atrevía a decir nada. Las palabras de mi madre nos dejaron con los nervios de punta, respecto a la situación de Tadeo. Hazel no pudo hacer mucho por él, ya que aquella enfermedad, era desconocida no solo para ella, sino también para nosotros. Habíamos avanzado demasiado en un corto rato. Nos encontrábamos en territorios de la provincia, pero aún no lográbamos llegar a la entrada de esta. Winyu se había rezagado. Se encontraba muy atrás de nosotros. Se veía nerviosa, abrazaba sus brazos, como si tuviese mucho frio, y observaba hacia todos lados, asustada. Nadie más que yo, le había prestado atención. Me acerqué a ella y la tomé con cuidado de los hombros. ─Wen, ¿estás bien? ─le pregu

