Al llegar a uno de los callejones una alarma sonó, haciendo que algunas luces se encendieran dentro de algunos edificios. Las vigilantes alzaron la vista y maldijeron furiosas. ─¿Qué demonios es eso? ─musité mientras me llevaba las manos a los oídos y dejaba caer mi arma. ─Es el festival de las flores ─contestó Karen haciendo una mueca─, cada año lo realizan. La gente salé de sus casas y bailan por las calles hasta llegar al edificio gubernamental. Al final un gran número de flores caen del cielo y el festival termina. ¡Como si hubiera motivos para tener un maldito festival! ─Eso es perfecto ─comentó Favela─, podremos ocultarnos entre el gentío y no ser notados. Ideamos el plan. Desde donde nos encontrábamos se alcanzaba a distinguir el edificio. Quedaba muy poco para llegar, solo tení
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