Hanna Harrison. –¿A dónde vamos señora? –me cuestionó mi fiel chofer, Jhon. Rodé los ojos ante esa interrogante, me sangraría la boca por lo que estaba a punto de pronunciar. –A la mansión Stewart. –exclamé entre dientes, entonces… noté como este hombre dio un respingo a mi respuesta, no preguntó nada más. No había llegado a esa casa y ya me sentía de mal humor, me estaba dando una terrible jaqueca. Al llegar, todos los del servicio estaban enfilados, dispuestos a saludarme, como si de una jodida celebridad se tratara, era evidente que Hugo deseaba que todos notaran mi retorno en la casa, algo tramaba. –Señora buenas tardes, bienvenida. –escuché al menos una docena de veces. Eché un fuerte bufido, solo asentí con la cabeza. Entré a la enorme y preciosa casa y, caminé directo hac

