Ya había transcurrido una semana de aquel beso que hubo entre Camilo y Alan, ninguno quería hablar sobre lo acontecido estaba claro que les gusto ya que no hubo resistencia. Camilo se ofreció a llevarlo al médico, dentro del auto solo reinaba un silencio sepulcral incomodo solo se veían de reojo sin pronunciar alguna palabra. La suavidad de sus labios no dejaban que la mente de Camilo estuviera tranquila por un momento, sin embargo Alan estaba confundido y con cierto nerviosismo en su ser. La preocupación de Camilo era que su amistad haya sido afectada por eso, las palabras correctas no le salían pareciera que un nudo se las estuviera cortando. —¿Tus padres adoptivos saben que eres gay?—habló Alan rompiendo el silencio. —Son muy abuelos, bueno en realidad fueron los que me criaron, si l

